Sería espectacular

El Lehendakari, un señor sin estudios ni experiencia laboral más que la que le ha proporcionado su partido de toda la vida, está de viaje (con dinero de todos, supongo) para intentar atraer inversiones a Euskadi. Patxi López es un personaje que, aunque tiende a hacer el ridículo en los medios y en el Parlamento, lo cierto es que en persona es un tipo simpático. Campechano, también dicen. Pero, tras haberle conocido en una ocasión, no puedo al menos negarle simpatía.

Afortunadamente Patxi no viaja sólo. Va con “representantes de más de 70 empresas y en torno a 40 miembros de instituciones y asociaciones relacionados con el mundo del comercio y la industria” por lo que, siendo así, parece viable que pueda conseguir inversiones. En cualquier caso, el Lehendakari ha hecho la siguiente afirmación: “Sería espectacular lograr un porcentaje de turistas chinos para Euskadi”.

Aunque no se ha puesto objetivos más que “un porcentaje” (el cual desconocemos, luego siempre podremos aplaudir) creo que sí, sería espectacular. Lo digo muy en serio.

Los turistas chinos vendrían cargados de cámaras de fotos y, gran parte de ellos, seguro que luego colgaría las fotos en Internet multiplicando la proyección internacional de Euskadi. Pero, es pensar en una cuadrilla de chinos en Euskadi, y empiezo a imaginarme cosas como estas:

“Sería espectacular que los chinos me vieran con una de mis mayores habilidades electorales: darle al cante”

“Sería espectacular que los chinos me vieran sudar tinta para tratar de impulsar un proceso de paz”

“Sería espectacular que los chinos sacaran fotos a mis ertzainas quitando fotos”

Y definitivamente pienso que sí. Sean los de la foto chinos o japoneses, belgas o malayos. Que vengan, que vengan. Que desde fuera, dicen, siempre se ven las cosas con otra perspectiva. Que vengan y que opinen, y no sólo de gastronomía. A ver si nos abren los ojos ante el espectáculo que tenemos.

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Los límites de la libertad que algunos buscaban en Euskadi

Eran fiestas de Bilbao y un amigo me obsequió con un surtido de pegatinas de índole nacionalista, como la ya conocida pegatina “Good bye Spain” de EGI.

En reiteradas ocasiones he manifestado el derecho de quien así lo desee pueda manifestar su pasión, pertenencia o llámesele-como-se-quiera-sentimiento hacia España, hacia su bandera o hacia su selección de fútbol. Defiendo que quien lo sienta tenga el absoluto derecho a hacerlo en libertad.

De la misma manera defiendo la libertad de que quien no se sienta identificado con el proyecto nacional español, es decir, quien no desea al Estado español como nación suya, tenga el mismo derecho a expresar en libertad que no es ese el país que siente como propio.

Creo que es bien sencillo de entender. Respetemos al resto de personas que conviven con nosotros. Que expresen libremente sus deseos, sus aspiraciones, sus sentimientos. Y ya.

Pues bien: como comentaba, me obsequiaron con una colección de pegatinas que muchísimos amigos me pidieron. Y, curiosamente, uno de los que me pidió la pegatina era un militante del PSE, que dudo que comulgue con esa pegatina con Ikurriña de fondo y un mensaje claro con letra vasca: Good bye Spain. Pero me la pidió, y se la dí. Mi amigo se puso la pegatina ante la mirada atónita de una compañera de filas de su partido (o así me la presentó él, al menos). Su compañera le quitó la pegatina y la tiró al suelo.

Procuré hacerlo desde el más escrupuloso respeto: le expliqué a su amiga que yo nunca le quitaría a ella ni a ningún amigo mío una bandera española del torso. Que, me gustase o no, respetaría sus opciones y expresiones. Mi amigo me pidió otra pegatina y, una vez más, su amiga se la arrebató y la pisó.

Le pregunté a esa chica socialista si es esa la libertad que los socialistas venían reclamando. No me contestó y ví que, al igual que critican de otros mundos, en el constitucionalismo español que tanta falta de libertad ha criticado durante los últimos años en este país, existe gente con la misma ansia y la misma falta de respeto que en las posiciones nacionalistas vascas más radicales que he visto criticar desde que a finales de EGB me empezó a interesar la política.

No obstante, seguiré defendiendo que aquella chica pueda decir abiertamente que quiere seguir siendo parte de España. Pero no estoy dispuesto a tolerar ese tipo de comportamientos eleuterofóbicos. Si mi libertad acaba donde empieza la suya, que sepa ella poner límite también a la suya.

Aunque yo pueda gritar Gora Euskadi askatuta! no deseo una Euskadi libre que no esté basada en una Euskadi en libertad.

No me dejaron inventar el Facebook

A más de uno le sonará ridículo el título que le he puesto a este post, pero creo que retrata una situación que muchas veces vivimos quienes -a diferentes niveles- hemos emprendido iniciativas, por pequeñas que sean.

En 2004, un estudiante de 20 años, Mark Zuckerberg montó una red para sus compañeros en la Universidad de Harvard. Por aquella misma época Josu Mendicute, con 17 años y escasos conocimientos informáticos, hacía más de lo mismo: una web en la que sus compañeros de clase pudieran compartir apuntes, fotos y opiniones. La historia de Mark Zuckerberg llegará pronto a las grandes pantallas: es el creador de Facebook. La historia de Josu Mendicute es más humilde y frustrada, y se conforma con contarla él mismo, aunque lo esté haciendo en tercera persona.

No había Tuenti, no había Facebook, pero existía Internet. Un compañero pasaba a otro sus apuntes mediante una conversación en el messenger, y a modo de bolo-bolo, circulaba de ordenador a ordenador hasta que todos los compañeros acababan teniendo los mismos apuntos. Llegados a ese nivel, con lo sencillo que era crear un foro, Josu pensó que no sería descabellado que pudieran compartir los apuntes a través de una web. Y empezó a hacerlo.

Asimismo, vió que la web de compañeros de clase podía servir para alojar las fotos que, hasta entonces, se habían ido enviando uno a otro por msn. Era más sencillo crear una galería y que, quien quisiera, pudiese descargar libremente las fotos a su ordenador.

No hizo falta un gran trabajo tecnológico. Una página creada con asistente en un servicio gratuito fue la base, y mediante marcos se añadían las cosas que aquel producto gratuito no ofrecía: un libro de visitas, un foro privado y encuestas. La revolución fue brutal los días siguientes: todo el colegio hablaba de la web que tenían los alumnos de mi clase.

La idea gustó a algunos, pero fue duramente recibida por algún profesor que no tardó en organizar una reunión con mis padres para informarles de la gravedad de lo que había hecho. Era motivo de denuncia, porque…

  1. Incluía fotos de mis compañeros sin su permiso.
  2. Había una encuesta para elegir al mejor profesor.

Mis padres no daban crédito a lo sucedido. Me pedían explicaciones, pero no me comprendían. Vistos los argumentos que habían dado, tomé las siguientes decisiones ese mismo día:

  1. Eliminar toda referencia al colegio y a los profesores.
  2. Redactar un contrato por el que mis compañeros de clase permitían la publicación de sus fotos en la web (3 copias del contrato: una para cada compañero, y 2 para mí, para guardar una en clase y otra en casa).

Aún así, la web seguía incomodando a algunos y tuve presiones para eliminarla. Creo que durante un tiempo la quité, y luego la volví a poner. Pero el recuerdo que tengo de aquella web es que fue la primera vez en la que todos los compañeros de clase compartíamos nuestras fotos, apuntes, anécdotas del fin de semana… en un sitio común.

Fue una experiencia enriquecedora, y me halaga saber que lo que tenía en mente no se alejaba mucho de lo que podía tener en mente Mark Zuckerberg. Tal vez la diferencia, a parte de los conocimientos informáticos, sea que él es de White Plains y yo de Eibar. Me vienen a la cabeza las palabras de Pekka Himanen hace casi 4 años en el Guggenheim:

“Para conseguir el éxito hace falta 3 elementos:

  1. una cultura que promueva la creatividad
  2. talento creativo
  3. y espíritu emprendedor.”

Seguro que no tuve el talento creativo de Zuckerberg, pero creo que partí de un similar espíritu emprendedor… y él tendrá que decir si se encontró con una cultura que promoviera la creatividad. Yo, al menos, me encontré con todo lo contrario. Tenemos mucho que aprender.

Cuando primas la imagen ante la intimidad

Me quedo estupefacto al recibir en Tuenti un evento informando que alguien ha accedido al Messenger y al Tuenti de cierta persona, desde el que está vertiendo afirmaciones al parecer falsas sobre la persona dueña de estas cuentas. El texto dice lo siguiente:

aver imagino q todo el mundo sabra quien es perico los palotes nooo?¿
pues aver algunn cabron a pillado su contraseña del messenger y del tuenti y estan diciendo q es gay y q si algun tio quiere royo con el y temas asii e creeado esto xq es una putada y xq si os lo iciesen a vosotros os joderia muchoo o no?¿ solo es para q lo sepai xq si os xega algun mensaje raro de el q sepais q todo es mentira y q ni es maricon ni nada es el mismo de siempre el w todos conocemos asiq xfavor pasar el evento a gente q pueda conocer a perico
GRACIIAS!!

Y en los comentarios me encuentro con discusiones sobre la sexualidad de esta persona. Gente que dice que sí que es gay, y se consideran con potestad para decidir la sexualidad de esta persona y decidir su salida del armario, como este:

Que no mienta, que diga que le ponen los tios y listo. que nadie le va a decir nada, encima esta de moda ser gay

Y gente que “sabe” que no lo es, como este:

io no le conozco… peo se k no es gay xk conozco a jente ke se gusta d el… xD

No merece responder una por una las tonterías que se dicen en ese evento. Pero, en fin, mis reflexiones al respecto:

  1. Nadie tiene derecho a vulnerar la intimidad de nadie y si han conseguido acceder a su messenger y Tuenti es eso lo que hay que denunciar.
  2. Nadie tiene derecho a decir lo que él es. Si el susodicho es maricón, zoofílico o loquequieraser, es él -y sólo él- el que tiene que decidirlo -o descubrirlo-, y contarlo o callarselo según le venga en gana.

¿Cuál es el problema? ¿Que están accediendo a su msn, o el hecho de que lo que están diciendo es que es marica? Si fuese maricón seguiría siendo “el mismo de siempre“. Al parecer, en pleno Siglo XXI, si algún día sale del armario dejará de ser “el mismo de siempre“.

Necesito España… ¿o necesito Independencia?

El Gobierno Vasco que iba a acabar con el choque de identidades está haciendo un duro trabajo para recordarnos día sí y día también que pertenecemos a la Nación Española.

  • Con la puesta de banderas rojigualdas en las instituciones.
  • Con mencionar España cada vez que se menciona Euskadi.
  • Con su participación en todo lo que pueda unir Euskadi con España.

Y no voy a decir que sean decisiones ilegítimas de un Gobierno, pero que tampoco me cuenten milongas de que son signos de normalidad. Es una lucha entre identidades, y estas deicisiones son sólo parte de una estrategia para imponer una identidad sobre la otra, de la misma forma que durante 30 años han criticado al nacionalismo vasco.

Que no me cuenten que la incorporación de Euskadi en la campaña I need Spain o que el equipo ciclista de Euskaltel tenga que poner Espagne son sólo para “ayudar a que nos ubiquen en el mapa” y que los partidos de la selección española son sólo deporte y que no hay que interpretar politicamente un partido de fútbol.

Es obvio que la penetración que “La Roja” (se vende mucho más fácil ese nombre que “Selección Española” ¿verdad?) está teniendo en Euskadi con el argumento de que “es fútbol y no política” afecta directamente al sentimiento de identidad nacional. Evidentemente, “La Roja” fortalece a España.

A mí personalmente se me ponen los pelos de punta, me vibra el cuerpo y se me hinchan los ojos cuando suena el “Gora ta gora Euskadi” antes de un partido de la Selección de Euskadi (cuando jugaba, al menos) o cuando en la Euskal Jaia suena el “Agur Jaunak” mientras se iza la Ikurriña. No siento absolutamente nada ¡nada! cuando suena el himno de España, cuando veo banderas españolas. Ni bueno ni malo. No siento NADA. Eso sí; entiendo que cualquiera puedes sentir por la bandera española lo mismo que yo siento por la Ikurriña. Pero que no me cuenten que el fútbol no es política.

Lo que ocurre es que bien saben que vender a la gente que es fútbol y no política ayuda a que coja fuerza “la Roja”. Y eso se traduce en fortalecer el sentimiento identitario español. Y no hace falta que se lo diga a ningún constitucionalista, presumo que todo esto lo saben bien, pero no les interesa decirlo. Entra en la estrategia política.

El Gobierno Vasco dice I need Spain. Tal vez debería preguntar a la sociedad vasca si está de acuerdo o si, puestos a elegir, prefiere I need Independence.

La idoneidad de los “días de”

Hoy que en todo el mundo se celebra el Día del Orgullo LGTB se abre en muchas discusiones sobre la idoneidad o no de la existencia de este tipo de jornadas reivindicativas como el Día de la Mujer Trabajadora, etc.

Creo que los “días de” son necesarios para visualizar lo que todavía no vemos como normal. Y, lo digo en serio, la homosexualidad existe pero no está visualizada. No, al menos, en pequeñas ciudades como Eibar.

Si eres de los contrarios a este tipo de jornadas, bésate públicamente con alguien de tu mismo sexo, y acto seguido observa las caras de los que te rodean. Puedes hacerlo en tu portal, en un bar, en la calle o, si te atreves, en la puerta de un colegio. Puedes hacer la prueba a hacer lo mismo besándote con alguien del sexo opuesto. Para hacer la comparación, más que nada. Y después, me dices si te reafirmas en no estar de acuerdo con estas jornadas.

El día en que nadie sienta la necesidad de reivindicar el derecho a quererse tal como se siente será el auténtico “día de”. Día de celebrar. Pero desgraciadamente son más los homosexuales y bisexuales que anhelan la libertad en silencio, que aquellos que dan la cara por defender sus derechos. Ambas posturas son legítimas, pero las posturas que provocan el silencio no lo son. Luchemos por erradicarlas.