Eibar y el respeto al arte

Si algo es referencia histórica de Eibar, casi todos apuntaríamos a la industria armera. Es por ello que hace ya un par de décadas el escultor Nestor Basterretxea diseñó un arma gigante para esta ciudad, obra que no fue llevada a cabo porque, al parecer, fomenta la violencia.

“Me encargaron realizar un monumento al armero y pude hacer una maqueta. El Ayuntamiento de Eibar esperaba que realizase un armero con toda su indumentaria, pero al final pensé que era mejor diseñar una gran escopeta, de cerca de 5 ó 6 metros. Se asustaron y yo les dije que eso es lo que se ha fabricado en Eibar.”

No obstante, Eibar sí que cuenta con un Museo de la Industria Armera sin que nadie haga un juicio de esa envergadura. Y lo cierto es que lejos de haberse convertido en referencia importante está en un entorno que no pone en valor el importante contenido que tiene para enseñar al Mundo.

Esta situación me crea una gran sensación de vacío y, con el vacio, me viene a la memoria Jorge Oteiza, otro artista no demasiado bien tratado últimamente en Eibar. Oteiza recorrió las calles de Eibar para escoger la ubicación idónea para su escultura Txopitea eta Pakea, en homenaje al artista Daniel Txopitea. Nuestro Ayuntamiento entrega una reproducción de la misma a agrupaciones y personalidades que considera que han hecho méritos para ello. Pues bien, la escultura lleva ya 3 años guardada, esperando ser devuelta algún día a su sitio original, una zona definida como no edificable en el Plan General de Ordenación Urbana de Eibar y que, sin embargo, sigue sin existir una voz clara por parte de las instituciones sobre el respeto a estos artistas y a la legalidad vigente. Si incumplen dicho Plan General, la estatua no podrá volver a su lugar de origen y, en caso de que lo haga, estará dentro de un centro comercial.

Eibar no puede renunciar a un Museo en un entorno que lo ponga en valor junto a la escultura de Nestor Basterretxea, y tampoco a un espacio abierto con la escultura de Jorge Oteiza en la ubicación que este artista escogió en homenaje a Daniel Txopitea. No pongamos en riesgo ni el futuro de esta ciudad ni el respeto que estos artistas se merecen. Ya hemos perdido demasiado el tiempo.

También escribí sobre esto en euskera en Sustatu.com
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40 años de silencio

Se nos llena la boca hablando de democracia y, sin embargo, caen en el olvido aquellas personas que arriesgaron y dieron su vida por conseguirla. Nací en el año 87 y no puedo imaginarme acudiendo a una manifestación para evitar una condena de pena de muerte a ningún vecino mío. No obstante, es lo que hicieron tantos y tantos ciudadanos a lo largo y ancho de aquella España franquista, en todo Pueblo Vasco y en la ciudad de Eibar. En Eibar, precisamente, se manifestaba un joven de 21 años, que había estudiado en la Escuela de Armería y que había llegado a trabajar de electricista en la emblemática firma eibarresa AYA. Aquel joven, Roberto Perez Jauregi, se manifestaba el 4 de diciembre de 1970 para defender la vida de los procesados en Burgos. Y murió a tiros de la policía.

La defensa de la vida de otros la tuvo que pagar con su propia vida. Su vida y la de muchos otros es el precio que hemos tenido que pagar para alcanzar una democracia que sigue olvidando a aquellos que dieron su vida por conseguirla. Quienes hemos heredado un mundo más fácil tenemos la obligación de exigir memoria y justicia para aquellos que dieron su vida para que las siguientes generaciones no tuvieramos que seguir con ese sufrimiento. 40 años es demasiado silencio, ya es hora de exigir memoria y justicia para Roberto, una víctima más de esa banda terrorista convertida en Estado ilegal.

30 años de participación estable en elecciones

Con motivo de los resultados electorales de Catalunya, un amigo comenta en Facebook que tenemos que reflexionar sobre el riesgo de la entrada de partidos xenófobos en el Parlament. Y un amigo responde:

“Esto pasa cuando solo participa el 50%.”

Y, como llevo tiempo escuchando que la política está en una crisis de credibilidad, que hay que fomentar una nueva cultura política, que la gente no participa… miro en Wikipedia la participación en elecciones de los parlamentos autonómicos de de Euskadi y de Catalunya y veo que, con pequeños altibajos, la participación es similar legislatura tras legislatura:

  • poco por debajo del 70% en Euskadi,
  • poco por debajo del 60% en Catalunya.

Ahora es noticia que en Catalunya ha subido 4 puntos, y dentro de 4 años será noticia que ha subido o bajado bajado tantos o cuantos puntos, pero lo cierto es que no existe una tendencia de crecimiento ni de decrecimiento. Sube, baja, vuelve, y se estudian esos movimientos en cada jornada electoral. Pero al final se mantiene en su sitio, pese a los altibajos.

La participación en Cataluña ha sido del 59,5%, con una subida de 4 puntos. Una participación que disimuladamente supera, por poner un ejemplo, a la que se dió en el referéndum del Estatuto de Autonomía de Gernika, en el que participó el 58,8% del censo.

Si realmente consideramos que la participación en elecciones es baja, podemos estar de acuerdo. Pero se trata de un problema que llevamos 3 décadas arrastrando. No es un problema con el que nos hemos encontrado de la noche a la mañana.

Posibilitar vivir en euskera

Algunos viven preocupados con posibilitar que viva el euskera y trabajan meritoria y voluntariosamente por dicha causa contra la que no tengo nada que decir. No obstante, mi mayor preocupación al respecto no es salvar el euskera, sino defender el derecho de los ciudadanos euskaldunes -en cualquiera de los territorios vascos- a vivir en euskera.

Algunos pensarán que es lo mismo, pero no lo es. No se trata de mantener cueste lo que cueste una seña de identidad, sino de poner en práctica el derecho a vivir en su idioma. Patxi López habla de euskera en libertad, pero no de libertad en euskera, que es de lo que sí hablan en el caso de la lengua española que constitucionalmente estamos obligados a conocer.

Que cada ciudadano tenga la libertad de vivir en euskera o español me parece correcto. Pero para ofrecer derechos hay que imponer obligaciones. Vivir hablando sólo español es posible a día de hoy. Vivir hablando sólo en euskera es imposible.

Somos una comunidad pequeña y, por tanto, la oferta de consumo que tenemos es también bastante reducida. En nuestras relaciones personales también estamos condenados a convivir, al menos, con el español. Pero tengo la sensación de que no ocurre lo mismo con los vascos no vascoparlantes: se puede prescindir de todo lo que ocurre en euskera, pero no al revés.

Un idioma pequeño frente a un multilingüismo aplastante

Creo que ante ello es imporante que existan herramientas que permitan visualizar que existe un mundo que vive en euskera, que permitan poner en valor a la comunidad euskaldun y que sirva para fomentar la interacción en euskera.

Yo tengo la suerte de que en la empresa que me da de comer trabajamos en euskera, mi lengua materna. Hacemos trabajos en euskera, en español, en inglés, en catalán… pero trabajamos en euskera. Y hacemos también trabajos que facilitan las cosas a quienes quieren vivir en euskera, ofreciendo productos propios como por ejemplo:

Estos que menciono son productos propios creados por CodeSyntax antes de que yo me incorporara a la plantilla el año pasado. Ahora he podido ver la aportación que un trabajo de ingeniería puede suponer para la normalización lingüística; o sea, para hacer posible la visualización de un idioma que en ocasiones parece ahogarse en una sociedad bilingüe que camina hacia cada vez una mayor convivencia con otras lenguas.

Recientemente, coincidiendo con los 10 años que cumple por estas fechas CodeSyntax, hemos lanzado un nuevo proyecto que detecta los usuarios de Twitter de un idioma determinado, hace un seguimiento contínuo de los mismos y discrimina únicamente sus mensajes en ese idioma. Lo hemos estrenado en euskera y en catalán, pero vendrán más.

¿Qué significa esto?

Desde un punto de vista sociolingüístico y tecnológico, el salto cualitativo que ofrece Umap es grande:

A pesar de haberme tomado la licencia de esa extensa introducción dando mi opinión sobre cosas impropias de mi trabajo, creo que sí que todos podemos estar de acuerdo en que se trata de un proyecto tecnológico que traerá muchas ventajas y oportunidades para la comunicación en catalán, en euskera, y en todos los idiomas en los que desarrollemos Umap.

También puedes:
Seguir a Umap en Twitter: en euskera, en catalán
Fan en Facebook: en euskera, en catalán

Autorregulación, lo que esperamos cuando no queremos actuar

La autorregulación es ese fenómeno al que esperamos plácidamente cuando no queremos -o no nos interesa- actuar metiendo la mano en algo. Ni más, ni menos.

Algunos creen en la autorregulación de la economía. Se conoce como laissez faire, término que Wikipedia explica con claridad:

La frase laissez faire, laissez passer es una expresión francesa que significa «dejad hacer, dejad pasar», refiriéndose a una completa libertad en la economía: libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral, y mínima intervención de los gobiernos.

Este liberalismo no es, precisamente, uno de los ejes históricos de la izquierda, teóricamente comprometida con los derechos del trabajador y favorable a ciertas regulaciones que favorezcan ciertos cambios en la economía o en la sociedad. La izquierda se supone que es más propensa al intervencionismo.

No obstante, es de sobra conocido que al PSOE le da igual hache que gazpache, que donde dije digo digo Diego, y que las circunstancias cambian. Ya lo expliqué en euskera. Y aquí, más de lo mismo:

  • No quitaremos los anuncios de prostitución de los periódicos (Noticia en El Mundo)
  • Sí prohibiremos fotos de presos.

Me dirán que no se puede comparar. Sí, sí se puede comparar. En ambas, el Gobierno puede decidir si desea cambiar algo en esta sociedad, y puede tomar unas medidas para ello. No obstante, la decisión es diferente. ¿Por qué?

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Nombres de señoras

Si no quieres perder el tiempo en chorradas, no leas esto. Aviso, va un post poco serio.

Cualquiera que me siga en Facebook sabe lo fan que soy de todo tipo de señoras. Y uno cuando ve, por ejemplo, un “Señoras que van paseando y se paran en seco para dramatizar la conversación” no puede evitar ponerse a pensar en esas señoras y ponerles cara, rulos, ropa… y nombre.

Desde el máximo respeto a todas las personas que tengan alguno de los siguientes nombres, me permito la tontería de publicar una lista de nombres que considero que les va bien a estas señoras.

  • Ignacia. Así se llamaba la compañera de paseo de mi amama.
  • Hilaria
  • Sabina.
  • Petronila.
  • Marikarmen. Una profesora que tuve, una señora de categoría.
  • Marikruz.
  • Maria Arrate. Más eibartarra que las escopetas.
  • Dolores / Maria Dolores
  • Maria Eugenia
  • Edurne. Nombre de señora vasca donde las haya.
  • Tere / Maritere
  • Regina
  • Pili / Pilar
  • Genoveva. La persona más mayor que he tenido oportunidad de conocer se llamaba así. Encantadora.
  • Eufrasia
  • Fernanda
  • Dori
  • Concepción
  • Marcelina
  • Rosa Mari
  • Marialuisa, una señora referencia para los euskaldunes que nacimos en los 80.

Algunas, como María Arrate, tienen un carácter más local, un nombre muy digno para las Señoras eibarresas. Mi admiración por todas ellas. En ese sentido, podríamos hacer listas diferenciadas para cada tipo de señora. No creo que todos los de la lista encajen bien por ejemplo en estas señoras de Elgeta, aunque cualquiera de ellas podría ser una de estas señoras de dar miedo.

Detenciones, ¿un día cualquiera?

La vida está llena de casualidades. Por ejemplo, esta:

  • En 8 meses (enero-agosto) detienen en España 33 personas acusadas de vinculación con ETA.
  • En un mes (septiembre) detienen en España 19 personas acusadas de vinculación con ETA.

Cosas que pasan, que el 36,5% de las detenciones hayan sido posteriores al comunicado de ETA. Y es que, claro, las circunstancias cambian.

El PSOE, el Gobierno de España y el Gobierno Vasco se niegan a hacer declaraciones sobre la tregua, alto el fuego, cese de acciones armadas, me da igual el nombre. Será que, igual que piden a ETA, para ellos tampoco es tiempo de palabras, sino de hechos.

No sé dénde vivo
no sé qué hora es
no sé si es mañana
o todavía ayer…

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