Maneiro manipula la retirada (pretendida) de la palabra

Viernes por la mañana. Pleno de control de Gobierno en el Parlamento Vasco. Las preguntas e interpelaciones pasan previamente por la Mesa de la cámara. Gorka Maneiro, único parlamentario de UPyD, había formalizado las suyas: 3 preguntas y 2 interpelaciones.

Sale Maneiro a presentar su pregunta al Lehendakari, y utiliza su intervención para criticar el término “preso político” empleado por Arzuaga (Bildu) en otra intervención. La Presidenta del Parlamento Bakartxo Tejeria, ejerciendo sus funciones y cumpliendo con lo previsto en el Reglamento del Parlamento Vasco, le pide que se ciña a su intervención. Se lo pide 3 veces, pero como no le hace caso, le retira la palabra, cumpliendo también con lo establecido en el Reglamento.

Maneiro consigue lo que presuntamente quiere, el titular que buscaba: “La presidenta del Parlamento retira la palabra a Maneiro por denunciar el uso del término “preso político”. Algo poco ético en política y nada responsable en periodismo.

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El bote de la cuadrilla y los presupuestos de la CAV

En la cuadrilla somos cuatro. Fulano, Mengano, Zutano y yo. Yo soy el encargado de llevar el bote, el que marca los ritmos del poteo y el que decide qué ronda sacar en cada bar. He sido elegido para ello, yo administro nuestras aportaciones al bote.

Por supuesto, yo no decido de cuánto dinero voy a disponer. Los cuatro miembros de la cuadrilla en común acuerdo decidimos poner X dinero al bote que yo luego administro.

Resulta que decidimos poner dos euros cada uno al bote, y yo como administrador del bote propongo sacar unas rondas de zuritos. Y entonces Fulano y Mengano entran en cólera y me dicen que no, que eso es una miseria de pote, y que quieren un crianza con un pintxo, que mi propuesta no responde a sus expectativas porque el primer error no está en cómo gastar los 8 euros que tengo, sino en estimar que tengo 8 euros cuando debía tener 12.

Y claro, un usuario no entiende nada. ¡Pero chicos, hemos puesto 8 euros, no puedo gastar 12! ¡Vosotros habéis decidido que sean 8 los euros que voy a tener en la cartera! Zutano me dice que al menos saque unos cacahuetes, pero al menos tampoco se mete mucho en la bronca porque sabe que si tengo 8 euros, es porque él también así lo ha decidido antes.

Esto que en un cuento se entiende tan fácil, es lo que está ocurriendo ahora con los presupuestos del Gobierno Vasco. El reparto de papeles es sencillo: la cuadrilla es el Consejo Vasco de Finanzas. El administrador es obviamente el PNV. Zutano es el PP, que desde la coherencia mínima exigible a cualquier partido que ha participado en la cuadrilla tratará de amarrar unas partidas. Y Fulano y Mengano, PSOE y EH Bildu, se retractan de su decisión diciendo que el bote está mal, pero sin asumir la responsabilidad de que ellos han sido 2 de los 4 componentes de la cuadrilla que han decidido cuánto bote tiene que haber.Al final, con la bronca de Fulano y Mengano, acabaremos sacando tintorro barato en copa de cristal.

El error de oponerse por defecto a los recortes

A los que se niegan a los recortes sin más precisión, hay que aclararles que si no recortas tienes que aumentar tu endeudamiento, y que el mismo…

  1. está limitado por ley en el 0,7% para las CC.AA
  2. si lo aumentas a la larga puedes necesitar recortes mayores porque no puedes hacer frente a tu deuda.

Una cosa es no recortar en servicios esenciales, y otra es oponerse a los recortes. El que sin más precisión reivindica su contrariedad a los recortes se está oponiendo, por ejemplo, a que Lehendakaritza se recorte un 37%. No me entra en la cabeza qué a alguien le duela más eso que al propio Lehendakari.

Ajustando todas las carteras y aplazando inversiones para mejores épocas se pueden mantener los servicios esenciales básicos. Así, el Presupuesto que plantea el Gobierno Vasco es el que mayor proporción destina a gasto social en la historia del autogobierno.

40 años de silencio

Se nos llena la boca hablando de democracia y, sin embargo, caen en el olvido aquellas personas que arriesgaron y dieron su vida por conseguirla. Nací en el año 87 y no puedo imaginarme acudiendo a una manifestación para evitar una condena de pena de muerte a ningún vecino mío. No obstante, es lo que hicieron tantos y tantos ciudadanos a lo largo y ancho de aquella España franquista, en todo Pueblo Vasco y en la ciudad de Eibar. En Eibar, precisamente, se manifestaba un joven de 21 años, que había estudiado en la Escuela de Armería y que había llegado a trabajar de electricista en la emblemática firma eibarresa AYA. Aquel joven, Roberto Perez Jauregi, se manifestaba el 4 de diciembre de 1970 para defender la vida de los procesados en Burgos. Y murió a tiros de la policía.

La defensa de la vida de otros la tuvo que pagar con su propia vida. Su vida y la de muchos otros es el precio que hemos tenido que pagar para alcanzar una democracia que sigue olvidando a aquellos que dieron su vida por conseguirla. Quienes hemos heredado un mundo más fácil tenemos la obligación de exigir memoria y justicia para aquellos que dieron su vida para que las siguientes generaciones no tuvieramos que seguir con ese sufrimiento. 40 años es demasiado silencio, ya es hora de exigir memoria y justicia para Roberto, una víctima más de esa banda terrorista convertida en Estado ilegal.

Posibilitar vivir en euskera

Algunos viven preocupados con posibilitar que viva el euskera y trabajan meritoria y voluntariosamente por dicha causa contra la que no tengo nada que decir. No obstante, mi mayor preocupación al respecto no es salvar el euskera, sino defender el derecho de los ciudadanos euskaldunes -en cualquiera de los territorios vascos- a vivir en euskera.

Algunos pensarán que es lo mismo, pero no lo es. No se trata de mantener cueste lo que cueste una seña de identidad, sino de poner en práctica el derecho a vivir en su idioma. Patxi López habla de euskera en libertad, pero no de libertad en euskera, que es de lo que sí hablan en el caso de la lengua española que constitucionalmente estamos obligados a conocer.

Que cada ciudadano tenga la libertad de vivir en euskera o español me parece correcto. Pero para ofrecer derechos hay que imponer obligaciones. Vivir hablando sólo español es posible a día de hoy. Vivir hablando sólo en euskera es imposible.

Somos una comunidad pequeña y, por tanto, la oferta de consumo que tenemos es también bastante reducida. En nuestras relaciones personales también estamos condenados a convivir, al menos, con el español. Pero tengo la sensación de que no ocurre lo mismo con los vascos no vascoparlantes: se puede prescindir de todo lo que ocurre en euskera, pero no al revés.

Un idioma pequeño frente a un multilingüismo aplastante

Creo que ante ello es imporante que existan herramientas que permitan visualizar que existe un mundo que vive en euskera, que permitan poner en valor a la comunidad euskaldun y que sirva para fomentar la interacción en euskera.

Yo tengo la suerte de que en la empresa que me da de comer trabajamos en euskera, mi lengua materna. Hacemos trabajos en euskera, en español, en inglés, en catalán… pero trabajamos en euskera. Y hacemos también trabajos que facilitan las cosas a quienes quieren vivir en euskera, ofreciendo productos propios como por ejemplo:

Estos que menciono son productos propios creados por CodeSyntax antes de que yo me incorporara a la plantilla el año pasado. Ahora he podido ver la aportación que un trabajo de ingeniería puede suponer para la normalización lingüística; o sea, para hacer posible la visualización de un idioma que en ocasiones parece ahogarse en una sociedad bilingüe que camina hacia cada vez una mayor convivencia con otras lenguas.

Recientemente, coincidiendo con los 10 años que cumple por estas fechas CodeSyntax, hemos lanzado un nuevo proyecto que detecta los usuarios de Twitter de un idioma determinado, hace un seguimiento contínuo de los mismos y discrimina únicamente sus mensajes en ese idioma. Lo hemos estrenado en euskera y en catalán, pero vendrán más.

¿Qué significa esto?

Desde un punto de vista sociolingüístico y tecnológico, el salto cualitativo que ofrece Umap es grande:

A pesar de haberme tomado la licencia de esa extensa introducción dando mi opinión sobre cosas impropias de mi trabajo, creo que sí que todos podemos estar de acuerdo en que se trata de un proyecto tecnológico que traerá muchas ventajas y oportunidades para la comunicación en catalán, en euskera, y en todos los idiomas en los que desarrollemos Umap.

También puedes:
Seguir a Umap en Twitter: en euskera, en catalán
Fan en Facebook: en euskera, en catalán

Sería espectacular

El Lehendakari, un señor sin estudios ni experiencia laboral más que la que le ha proporcionado su partido de toda la vida, está de viaje (con dinero de todos, supongo) para intentar atraer inversiones a Euskadi. Patxi López es un personaje que, aunque tiende a hacer el ridículo en los medios y en el Parlamento, lo cierto es que en persona es un tipo simpático. Campechano, también dicen. Pero, tras haberle conocido en una ocasión, no puedo al menos negarle simpatía.

Afortunadamente Patxi no viaja sólo. Va con “representantes de más de 70 empresas y en torno a 40 miembros de instituciones y asociaciones relacionados con el mundo del comercio y la industria” por lo que, siendo así, parece viable que pueda conseguir inversiones. En cualquier caso, el Lehendakari ha hecho la siguiente afirmación: “Sería espectacular lograr un porcentaje de turistas chinos para Euskadi”.

Aunque no se ha puesto objetivos más que “un porcentaje” (el cual desconocemos, luego siempre podremos aplaudir) creo que sí, sería espectacular. Lo digo muy en serio.

Los turistas chinos vendrían cargados de cámaras de fotos y, gran parte de ellos, seguro que luego colgaría las fotos en Internet multiplicando la proyección internacional de Euskadi. Pero, es pensar en una cuadrilla de chinos en Euskadi, y empiezo a imaginarme cosas como estas:

“Sería espectacular que los chinos me vieran con una de mis mayores habilidades electorales: darle al cante”

“Sería espectacular que los chinos me vieran sudar tinta para tratar de impulsar un proceso de paz”

“Sería espectacular que los chinos sacaran fotos a mis ertzainas quitando fotos”

Y definitivamente pienso que sí. Sean los de la foto chinos o japoneses, belgas o malayos. Que vengan, que vengan. Que desde fuera, dicen, siempre se ven las cosas con otra perspectiva. Que vengan y que opinen, y no sólo de gastronomía. A ver si nos abren los ojos ante el espectáculo que tenemos.

No me dejaron inventar el Facebook

A más de uno le sonará ridículo el título que le he puesto a este post, pero creo que retrata una situación que muchas veces vivimos quienes -a diferentes niveles- hemos emprendido iniciativas, por pequeñas que sean.

En 2004, un estudiante de 20 años, Mark Zuckerberg montó una red para sus compañeros en la Universidad de Harvard. Por aquella misma época Josu Mendicute, con 17 años y escasos conocimientos informáticos, hacía más de lo mismo: una web en la que sus compañeros de clase pudieran compartir apuntes, fotos y opiniones. La historia de Mark Zuckerberg llegará pronto a las grandes pantallas: es el creador de Facebook. La historia de Josu Mendicute es más humilde y frustrada, y se conforma con contarla él mismo, aunque lo esté haciendo en tercera persona.

No había Tuenti, no había Facebook, pero existía Internet. Un compañero pasaba a otro sus apuntes mediante una conversación en el messenger, y a modo de bolo-bolo, circulaba de ordenador a ordenador hasta que todos los compañeros acababan teniendo los mismos apuntos. Llegados a ese nivel, con lo sencillo que era crear un foro, Josu pensó que no sería descabellado que pudieran compartir los apuntes a través de una web. Y empezó a hacerlo.

Asimismo, vió que la web de compañeros de clase podía servir para alojar las fotos que, hasta entonces, se habían ido enviando uno a otro por msn. Era más sencillo crear una galería y que, quien quisiera, pudiese descargar libremente las fotos a su ordenador.

No hizo falta un gran trabajo tecnológico. Una página creada con asistente en un servicio gratuito fue la base, y mediante marcos se añadían las cosas que aquel producto gratuito no ofrecía: un libro de visitas, un foro privado y encuestas. La revolución fue brutal los días siguientes: todo el colegio hablaba de la web que tenían los alumnos de mi clase.

La idea gustó a algunos, pero fue duramente recibida por algún profesor que no tardó en organizar una reunión con mis padres para informarles de la gravedad de lo que había hecho. Era motivo de denuncia, porque…

  1. Incluía fotos de mis compañeros sin su permiso.
  2. Había una encuesta para elegir al mejor profesor.

Mis padres no daban crédito a lo sucedido. Me pedían explicaciones, pero no me comprendían. Vistos los argumentos que habían dado, tomé las siguientes decisiones ese mismo día:

  1. Eliminar toda referencia al colegio y a los profesores.
  2. Redactar un contrato por el que mis compañeros de clase permitían la publicación de sus fotos en la web (3 copias del contrato: una para cada compañero, y 2 para mí, para guardar una en clase y otra en casa).

Aún así, la web seguía incomodando a algunos y tuve presiones para eliminarla. Creo que durante un tiempo la quité, y luego la volví a poner. Pero el recuerdo que tengo de aquella web es que fue la primera vez en la que todos los compañeros de clase compartíamos nuestras fotos, apuntes, anécdotas del fin de semana… en un sitio común.

Fue una experiencia enriquecedora, y me halaga saber que lo que tenía en mente no se alejaba mucho de lo que podía tener en mente Mark Zuckerberg. Tal vez la diferencia, a parte de los conocimientos informáticos, sea que él es de White Plains y yo de Eibar. Me vienen a la cabeza las palabras de Pekka Himanen hace casi 4 años en el Guggenheim:

“Para conseguir el éxito hace falta 3 elementos:

  1. una cultura que promueva la creatividad
  2. talento creativo
  3. y espíritu emprendedor.”

Seguro que no tuve el talento creativo de Zuckerberg, pero creo que partí de un similar espíritu emprendedor… y él tendrá que decir si se encontró con una cultura que promoviera la creatividad. Yo, al menos, me encontré con todo lo contrario. Tenemos mucho que aprender.